EL GALLINAZO Y EL COLIBRI

Un pequeño colibrí invitó a un gallinazo a cenar a su casa, el gallinazo estaba muy feliz y satisfecho, porque disfrutó mucho su delicioso y dulce néctar que el colibrí le ofreció hospitalariamente. Así que el gallinazo también invitó al pequeño colibrí a cenar a su casa. El colibrí sentado a la mesa, por poco vomita al ver en su plato, un trozo de carroña que por ser gallinazo, sólo podía ofrecer a su invitado.

Los jóvenes cristianos, en la escuela quizás inviten a sus compañeros a su casa para compartir un refrigerio o una película de la Watchtower. Esto pudiera dar oportunidad para que ellos acepten la verdad. Pero estas amistades quizás  razonen asì: “Sì  voy a tu casa, tu vas a mi casa, para ver unas películas de acción ”. Entonces aquí comienzan los problemas, los mismo que tuvo el Colibrí con la invitación del Gallinazo.

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